En las primeras semanas después del parto los padres
comienzan a comprender el temperamento de su bebé. Algunos padres son bendecidos
con bebés "fáciles" que no lloran mucho, otros tienen bebés quisquillosos,
llorones que pasan la mayoría del tiempo infelices y descontentos. A muchos se
le ponen etiquetas de ser colicosos, demandantes y/o con "canina" o hambruna. El
término quisquilloso o "fussy" (en inglés) es injusto para estos bebés, ya que
implica que las demandas del infante son excesivas o irrazonables. Las mamás y
los papás frecuentemente resienten el comportamiento de sus bebés y les genera
sentimientos de culpabilidad. El término bebé de alta necesidad es un término
más objetivo y agradable, que describe mejor porqué estos bebés actúan de esa
manera y que clase de crianza necesitan de parte de sus padres.
Luego de nueve meses dentro de su madre, oyendo su voz
y los latidos del corazón materno, es razonable que el bebé necesite
constantemente de ella y que sea por medio del llanto que lo manifieste. Los
bebés humanos nacen muy indefensos y requieren por lo tanto que todas sus
necesidades le sean satisfechas, sobre todo en los primeros años. El primer
llanto de un bebé sirve para que él comience a respirar. De ahí la idea errónea
de tanta gente de que a los bebés hay que dejarlos llorar para que se le
desarrollen los pulmones. Después de este primer llanto a la vida los bebés
deben atenderse diligentemente siempre que lloran. Cuando un bebé llora lo que
espera es una respuesta de su medio ambiente. No solo lloran porque tienen
hambre, contrario a lo que se piensa comúnmente. También lo hacen porque tienen
frío, quieren que se les cambie el pañal, desean que los carguen, o simplemente
porque están aburridos. Cuando los padres ignoran el llanto de un bebé le están
enviando un mensaje a su hijo de que no están disponibles para cumplir con su
función protectora. El bebé puede dejar de llorar por frustración y no porque
sus necesidades le fueron satisfechas.
Características del bebé de alta necesidad
Los bebés de alta necesidad comparten algunas
características, aunque todos no tienen todas las características presentes al
mismo tiempo. Si el bebé es o no uno de alta necesidad depende del grado en el
cual exhibe estas características, y la percepción de sus padres sobre la
personalidad del bebé.
1. Supersensibles -
El bebé de alta necesidad está muy conciente de su
medio ambiente. Los ruidos y las distracciones causan que se sobresalte
fácilmente durante el día y hacen que sea difícil de calmar en las noches.
Esta hipersensibilidad también afecta las reacciones que tiene a extraños,
ya que demuestra mucha ansiedad ante personas extrañas.
2. Intenso - Pone
mucha energía en su comportamiento, llora y se ríe fuertemente, y protesta
si no se le da el pecho inmediatamente. Parece sentir las cosas más
profundamente y reaccionar más fuertemente. Protesta intensamente cuando las
cosas no se hacen a su gusto, pero a la misma vez forma un apego muy fuerte
con las personas que lo cuidan. Por esta razón protesta cuando se le separa
de sus padres, debido a que tiene un apego muy fuerte con éstos. Esta
conexión tan especial con sus padres puede ayudar a guiarlo en los próximos
años e influir en su comportamiento.
3. Demandante y drenante -
Tiene una señal de urgencia para todo, como si siempre
emitieran una "alerta roja" para cualquier situación. Rechazan que se les
distraiga y lloran intensamente si se interpreta equivocadamente lo que
quieren. La madre nunca es lo suficientemente rápida para atender sus
necesidades. Agotan toda la energía física, mental y emocional de sus
padres.
4. Siempre está en brazos -
Los bebés de alta necesidad ansían el contacto físico.
La mayoría de los padres primerizos esperan que sus bebés duerman
apaciblemente en sus cunitas. Esto no ocurre con los bebés de alta necesidad;
estos no pueden estar solos y sólo duermen en los brazos o pecho de sus
padres y los pechos son su bobo o chupete.
5. Inconsolable -
Tienden a asumir posturas hipertónicas, arqueando hacia atrás y protestando
cuando se les trata de poner en una posición más relajada o abrazarlos. Les
gusta estar sostenidos alejados del cuerpo, odian que se les envuelva en una
frisita. Pueden querer el contacto físico de sus padres y que los consuelen
pero desean tener el control de cómo quieren que los consuelen y cuán cerca
se les carga.
6. Insatisfecho e impredecible - No son
consistentes en lo que les gusta o lo que les calma, lo que funciona un día
no les gusta al otro. Cuando todo parece estar bien ellos comienzan a
protestar de nuevo.
7. Mama todo el tiempo - El término lactancia por
horarios definitivamente no está en el vocabulario de estos bebés. Necesitan
amamantar por periodos de tiempo prolongados y requieren de la succión no
nutritiva para su consuelo. Suelen destetarse lentamente.
8. Se levanta frecuentemente - Es difícil
acostarlos, se levantan frecuentemente y rara vez toman siestas largas. Tal
pareciera que necesitan de todo menos dormir.
En los primeros meses las características de los bebés
de alta necesidad parecen ser mayormente negativas. Pero según van progresando
los meses los padres van aceptando el temperamento de su bebé y aprendiendo a
responder a las necesidades de éste. Los padres comienzan a usar descripciones
más positivas tales como: retador, interesante y brillante. Estas cualidades que
parecen ser tan negativas se convierten luego en las cualidades más valiosas del
niño. Se convierten en niños creativos, sensibles, compasivos y que les gusta
dar mucho de si mismos a los otros. Tal pareciera que necesitan recibir mucho
ahora para devolverlo después.
Condiciones médicas y no médicas asociadas al llanto
del bebé
En los primeros meses de vida de un bebé existe una
paradoja real: el bebé tiene grandes necesidades pero su capacidad para
comunicar éstas es limitada. El bebé no puede decirnos con palabras lo que
quiere y para eso usa el lenguaje del llanto. Si el bebé no llora entonces tanto
el bebé como sus padres está en problemas. Cuando el bebé llora está tratando de
comunicarnos algo.
En occidente los infantes lloran un promedio de 32
minutos diarios en las primeras tres semanas y 34 minutos diarios hasta el final
del segundo mes cuando el llanto se reduce gradualmente hasta alcanzar los 14
minutos al día para las doce semanas de vida. Se ha encontrado que esta "curva
de llanto" es similar en muchas culturas no occidentales. La mayoría de los
bebés parecen llorar más en las tardes o temprano en las noches.
El llanto del bebé es diferente según las razones. No
hay que perder tiempo identificando a qué se debe, lo esencial es responder
inmediatamente. Entre algunos de los diferentes tipos de llanto tenemos: el
llanto de dolor, el llanto de hambre, el llanto de coraje, el llanto por
enfermedad, el llanto para requerir atención, y el llanto de cansancio.
Cólicos
Algunos autores describen a un bebé con cólicos cuando
la causa primaria del llanto es por algo físico y quisquilloso si el llanto es
debido a su temperamento. Nosotros usaremos el término de alta necesidad para
describir a un bebé que llora debido a su temperamento y separamos el cólico de
otras causas biológicas que puedan causar llanto. Los cólicos no se describen en
la medicina como una enfermedad sino más bien como un síndrome o colección de
síntomas. El bebé con cólicos grita debido a una intensa incomodidad física. La
cualidad violenta y agonizante del llanto durante el cólico saca a muchos padres
de sus casillas. El llanto de un bebé con cólicos es paroxísmico, lo cual
significa que ocurre en brotes repentinos e inesperados.
El lenguaje corporal que acompaña al llanto en un bebé
con cólicos presenta: coraje, tensión muscular, agitación de las manos y los
pies, aprieta los puñitos, hace muecas y tiene el abdomen duro. Periódicamente
durante estos ataques el infante se queda rígido o tieso. Muchas veces caen en
un sueño profundo después del episodio. Los episodios pueden durar desde algunos
minutos hasta varias horas, con pausas ocasionales de calma antes que comience
la próxima tormenta.
La definición clásica del cólico es: ocurre en infantes
que están saludables y crecen bien; llanto paroxísmico e incontrolable sin
causas físicas identificables, empieza alrededor de las primeras tres semanas; y
sigue la regla de Wessel – dura por lo menos 3 horas, 3 días por semanas, por lo
menos durante 3 semanas. Los síntomas del cólico pueden variar de bebé a bebé y
de día a día en el mismo bebé. Lo que lo convierte en cólico es que el bebé
parece tener dolor. Ocurre por lo general de 6 pm a 9 pm. Las causas de este
dolor no son aparentes ni para el pediatra ni para los padres. Debido a que se
pensaba que la causa original era gases que causaban un dolor punzante y agudo
en el abdomen, se le llamó "cólicos". Pero esto necesariamente, el dolor no es
la causa de este comportamiento. Ocasionalmente, se dice que el dolor es causado
por gases, cuando en realidad es lo contrario, de hecho es el llanto lo que
puede hacer que el bebé trague aire y luego le produzca gases y dolor. También
se culpa en ocasiones a la madre alegando que si la madre está tensa el bebé
estará tenso. Esto no ha sido corroborado científicamente y, de hecho, hay mamás
muy relajadas que tienen bebés con cólicos.
Otra fuente de culpa frecuente es la leche de la madre.
La mayoría de los estudios no demuestran diferencia entre la incidencia de
cólicos en bebés lactados y los bebés alimentados con fórmula. Sin embargo, las
madres que amamantan tienen mejores destrezas para lidiar con los cólicos. La
leche de la madre NO es la causante de los cólicos.
La mayoría de los investigadores coinciden en que los
cólicos son resultado de un problema hormonal o en el neurodesarrollo. Es
importante que se descarte cualquier patología que pueda estar causando dolor al
bebé antes de decidir que éste padece de cólicos. Los cólicos, por otro lado,
comienzan alrededor de la tercera semana, tienen su pico de severidad entre la
6ta a 8va semana, y usualmente desaparecen alrededor de los 3 a 4 meses. Durante
los primeros tres meses de vida los bebés dependen totalmente para estimulación
de las personas que lo cuidan. La severidad de los cólicos parece disminuir
según se van desarrollando neurológicamente, pueden ver claramente y se sienten
atraídos visualmente por las cosas que los rodean. Empiezan a hacer cosas con
sus manos y aprenden a consolarse chupándose los dedos o la mano, con el
contacto visual, y moviendo sus manos y pies. Es importante que los padres
entiendan que aunque los episodios de cólicos se resuelvan las características
del infante de alta necesidad pueden persistir.
Reflujo gastroesofágico
Los bebés con reflujo gastroesofágico (GER) pueden
estar quisquillosos y llorar de tal manera que parecen tener cólicos. Esto no es
síndrome de cólicos. En en mi boletín de noviembre del 2006 y en mi página bajo
temas de interés discuto el reflujo con detalles.
Alergias a alimentos
Algunas veces se asocia el llanto o los cólicos del
bebé a alergias por alimentos que la madre consume. Algunas proteínas pueden
pasar a la leche materna y provocar una reacción alérgica en el infante. En
estos casos el dolor no está asociado al síndrome de cólicos sino a una colitis
alérgica (inflamación del colón). La experiencia clínica es que las alergias a
alimentos de la dieta de la madre vienen acompañados por más de un síntoma
además del llanto, tales como erupción en los cachetes o las nalguitas, mocos o
diarreas y hasta se presentan con estrías de sangre en la excreta o evacuaciones
de sanguinolentas. Los alimentos más comunes incluyen la leche, las nueces, la
mantequilla de maní, chocolate, huevos y algunas vitaminas sintéticas. En estos
casos la recomendación de manejo es una dieta de eliminación dirigida por un
nutricionista. NO ES ALERGIA A LA LACTOSA, si acaso es alergia a la proteína de
la leche de vaca que la madre consume.
Pobre técnica de amamantamiento
Cuando los bebés toman demasiada leche de al frente,
que es baja en grasa, necesitan tomar demasiada cantidad para saciar el hambre.
Esto hace que tengan una carga de lactosa mayor de la que sus intestinos pueden
procesar, lo que causa una serie de síntomas incluyendo dolor y llanto. No es la
lactosa que la mamá se toma, ni es debido a NADA en la dieta. Se mejora
cambiando la técnica de amamantamiento y dejando que el bebé vacié bien el
primer pecho antes de ofrecerle el segundo. ¡ESTO NO ES QUE EL BEBE SEA
INTOLERANTE A LA LACTOSA!
El parto
Los eventos que rodean al parto pueden producir que un
bebé sea quisquilloso o desarrolle cólicos. La incidencia de cólicos y de bebés
de alta necesidad es mayor en infantes que son producto de un parto complicado o
estresante y que han experimentado mucha separación con su madre después del
nacimiento. Es una tendencia general de los infantes estar quisquillosos si han
tenido un comienzo difícil y se les separa de las madres. ¡NO EN BALDE HAY TANTO
CÓLICO EN ESTE PAÍS!!!
Otros problemas médicos
Otros problemas médicos pueden estar asociados a que el
bebé se encuentre quisquilloso y llorando frecuentemente. Entre algunos podemos
mencionar: infección de oídos, erupción del pañal e infecciones urinarias entre
otros.
Estrategias para calmar al bebé de alta necesidad
El llanto del bebé no es el mismo todo el tiempo y
según éste va creciendo sus padres van conociendo sus necesidades poco a poco.
Se les dice a los padres que no carguen a su bebé cada vez que llora porque éste
los está manipulando y lo van a engreír o malcriar. Esta recomendación, sin
embargo, va en contra de lo que biológicamente se ha diseñado para servir como
una estrategia de sobrevivencia del bebé. Según la antropóloga Meredith Small
"el bebé ha sido biológicamente diseñado para manipular a los adultos, a fin que
éstos se ocupen de él". Esta manipulación para nada afecta el desarrollo del
niño ni nuestra relación con él. Los bebés no se engríen ni se malcrian
cargándolos, dándoles amor y no dejándolos llorar. De hecho, los bebés deben
estar en los brazos de su padres y familiares la mayor parte del tiempo. En las
culturas donde los bebés se cargan casi todo el tiempo en brazos, éstos lloran
menos, tienen menos "cólicos", mantienen un ritmo cardiaco y respiratorio normal
y están más tiempo alertas.
En nuestra cultura preferimos poner al bebé en una cuna
o usar un cargador antes que cogerlo en brazos. De hecho, se critica con
demasiada frecuencia a los padres que cargan a sus hijos pegados al cuerpo. Se
acostumbra, además, alimentar al bebé con horarios fijos y no atender su llanto
rápidamente. Esto le proporciona alguna libertad a los padres pero tiene un
costo, un bebé llorón que no está biológicamente preparado para ese ambiente.
El bebé y quien lo atiende están estrechamente
vinculados. Cuando acudimos a nuestros bebés a la primera señal de llanto le
damos el mensaje de que papá y mamá están ahí para cuidarlo y amarlo. Le
demostramos que somos capaces de comunicarnos adecuadamente con él y que sabemos
entender sus mensajes con razón, amor y sensibilidad. No hay duda de que estamos
ayudando a desarrollar seres humanos más seguros de sí mismos y deseosos de dar
lo que recibieron a manos llenas. Algunas estrategias para ayudar a los padres a
lidiar con un bebé de alta necesidad son: