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Introducción de alimentos
sólidos en el bebé lactado
La
leche materna es el alimento completo para los infantes a término y saludables
por los primeros seis meses de vida. No se recomienda la introducción de los
alimentos sólidos antes de los 6 meses de edad ya que éstos pueden causar:
reacciones alérgicas, pueden llevar a una pobre nutrición, al desplazar a la
leche materna, dificultad para alimentarse con cuchara, y el riesgo de destete
prematuro.
El
amamantamiento debe continuar por lo menos hasta los dos años según recomienda
la Organización Mundial de la Salud. La leche materna continúa siendo una fuente
importante de nutrientes durante los primeros años de vida del infante. Los
alimentos sólidos van a complementar la leche materna, no a sustituirla. Los
alimentos sólidos se comienzan por razones fisiológicas y por la necesidad de
integrar al infante a las rutinas de la familia a su entorno.
El
infante en su proceso de desarrollo nos muestra indicios claros de que está
listo para aceptar alimentos sólidos, algunos de los cuales son:
-
se puede sentar
solito sin ayuda,
- abre su
boca cuando mira que la cuchara viene hacia a la boca,
- puede
remover la comida de la cuchara y pasarla sin sacarla de la boca,
- hace
movimientos como si estuviera masticando,
- se
disminuye la cantidad de saliva que babea cuando mastica,
- tiene la
habilidad de rechazar comida ya sea volteando la cabeza, cerrando la boca o
escupiendo la comida de la boca,
- tiene la habilidad para recoger alimentos con la mano y colocarlos en la
boca,
- y ocurre la salida de los dientes entre los 6 a 8 meses.
No
todos los infantes se interesan en comenzar a consumir alimentos sólidos a la
misma edad. La madre debe estar atenta a las señales de interés que muestre el
bebé para comenzar a comer sólidos.
Las
primeras alimentaciones con sólidos deben ser consideradas como una nueva forma
de comer, no como un sustituto de leche materna; por lo tanto, es preferible dar
el pecho antes de ofrecer los sólidos durante las primeras semanas de práctica.
Esto ayuda a mantener la producción de leche materna. Además, un infante con
hambre no va a estar muy receptivo a alimentos nuevos.
Cuando se comienzan a añadir los alimentos sólidos, se debe iniciar con
pequeñas cantidades (una cucharadita) majados con agua o leche materna. Según el
infante crece, se aumenta la cantidad de alimentos que se ofrecen. Se recomienda
que las comidas se den en la siguiente frecuencia:
- 2-3 comidas para infantes de 6 a 8 meses
- 3-4 comidas para infantes de 9 a 11 meses y niños de 12 a 24 meses
- se pueden ofrecer meriendas 1 a 2 veces la día, si se desea.
A
los seis meses es más fácil para el infante comer alimentos suaves con cuchara;
en cambio, un infante de nueve meses preferirá alimentos con más consistencia y
dureza. Debemos ofrecerle una variedad de alimentos para asegurarnos que se
suplan todas las necesidades de nutrientes.
Es
buena práctica ofrecerle al infante un alimento nuevo a la vez, de esta forma se
puedan identificar el posible desarrollo de reacciones alérgicas. Algunas de las
reacciones alérgicas que pueden ocurrir son: erupciones en la piel, asma, ojos
rojos con picor, infecciones de oído, irritabilidad y cólicos, vómitos,
estreñimiento y diarreas. Cada alimento nuevo se le debe ofrecer por una semana,
si el bebé presenta alguno de estos síntomas, la madre debe eliminar ese
alimento, e introducirlo nuevamente en un futuro.
Los
infantes amamantados son alimentados en la falda de la madre por lo que puede
ser un proceso más fácil la aceptación de los sólidos si se continúa con la
misma táctica. Al infante de seis meses, se le pueden dar los alimentos suaves
con cuchara; en cambio los infantes de ocho meses en adelante, preferirán los
alimentos en pedazos pequeños, que puedan tomar con sus manos y llevarlos a la
boca. El ofrecer alimentos en pedazos le provee al infante una oportunidad de
ejercer control sobre sus muñecas, dedos y manos, además, de utilizar su pulgar
en oposición con los otros dedos, permitiendo el agarre. Después de los ocho
meses se puede dar al infante, para ayudarles a iniciar la auto alimentación,
los siguientes alimentos:
- pedazos suaves de frutas o vegetales (ej: guineos maduros, papaya)
- pedazos pequeños de pan
- cereales (de desayuno) secos, sin azúcar
- alimentos picados en pedazos (ej; guineos verdes cocidos, yautía, papas,
pollo).
Mientras el bebé está aprendiendo a manejar estos alimentos, la madre o la
persona que lo cuida debe mantenerse cerca, de manera que pueda ayudar a éste de
surgir algún problema como ahogo o atragantamiento. Cada nuevo alimento que
acepte el bebé será ya parte de su dieta. La madre debe ofrecer más alimentos
hasta que el infante indique que no desea más. Esto lo hace cerrando la boca,
escupiendo la comida o haciendo otros gestos indicando claramente que está
satisfecho. Nunca forcemos comida al bebé, fomentemos que éste desarrolle el
autocontrol de lo que consume.
Los
padres deben ser pacientes cuando se inicie el proceso de alimentación con
sólidos. El infante requiere tiempo para llevar a cabo ajustes a este nuevo
método de alimentación. Este proceso requiere masticar, tragar, experimentar
nuevos sabores, texturas, manipulaciones, en fin, el bebé es el protagonista,
quien debe guiar esta nueva manera de comer.
Se
recomienda que se le ofrezca al infante una variedad de alimentos incluyendo:
carnes, aves, res, cerdo, sustitutos de carnes, panes, cereales, arroz, viandas,
frutas y vegetales, especialmente aquellos ricos en vitamina A al final de su
primer año de vida. Evite bebidas con poco valor nutricional, como el té, café y
bebidas azucaradas como los refrescos. La Academia Americana de Pediatría
recomienda que no se les dé jugos a infantes menores de seis meses, ya que éstos
no tienen beneficio nutricional alguno. Al contrario, el exceso de ingesta de
jugos está asociado a malnutrición, diarreas crónicas, flatulencia, distensión
abdominal y caries dentales. La Academia recomienda limitar la ingesta de jugos
a 4 onzas al día y fomentar el uso de frutas frescas en lugar de los jugos, para
llenar los requisitos de estas.
A
la hora de comer se debe eliminar las distracciones para que el infante pueda
enfocarse en esa actividad. Se recomienda comenzar los alimentos sólidos en los
momentos más tranquilos del día, a media mañana o a media tarde. Si el bebé no
muestra interés en la comida, la madre puede colocarlo junto a la familia a la
hora de comer para que observe a la familia.
La
introducción de alimentos sólidos varía de acuerdo a las costumbres del país,
los alimentos localmente cultivados y el poder adquisitivo de la población. Cada
grupo social va a comenzar a alimentar a sus niños con aquellos alimentos que
están accesibles. No
existe un patrón universal para comenzar la introducción de los alimentos del
infante y ayudarlo en su transición para aceptar alimentos de la mesa familiar.
En Puerto Rico, en el siglo pasado, los infantes comenzaban consumiendo viandas,
cultivadas en su entorno; yautía, ñame, malanga. Estas se majaban con la misma
agua donde eran hervidas y se ofrecían con las manos o cuchara. La dieta se
progresaba y se añadía arroz cocido, guineos verdes, plátanos, habichuelas, de
acuerdo a las texturas que aceptaba el bebé. Las familias que tenían acceso a
los cereales, le ofrecían los mismos con cuchara. La carne se ofrecía con la
misma frecuencia en que la consumía el resto de la familia.
Con
la comercialización, llegaron a nuestra isla las comidas para bebé envasadas
comercialmente. Estas se presentan como inocuas para los infantes y alegan que
llenan todas las necesidades nutricionales de estos. Los alimentos comerciales
para infantes han presentado problemas para la salud por la presencia de
partículas extrañas, contaminación bacteriológica, excesos y omisiones. A pesar
de ello es el método típico de alimentar a los infantes y trotones en muchos
hogares puertorriqueños.
Si
los padres van a ofrecer alimentos hechos en casa, estos deben ser hechos sin
exceso de sal y azúcar. Pueden comenzar ofreciendo viandas majadas, guineos
maduros (los cuales están disponibles todo el año); luego carnes, primero el
pollo que es económico y fácil de preparar. Se puede moler inicialmente y luego
ofrecer pedacitos pequeños. A la misma vez, pueden comenzar a dar los cereales
cocidos con una cuchara, preparados con agua o leche materna (la leche materna
no se debe usar para cocinar, se le añade luego de preparado el alimento). El
que menos alergia da es el cereal de arroz. No se recomienda la marca comercial
“nestum™”, ya que es una mezcla de granos y no tiene tanto hierro (además, la
produce Nestlé, una de las compañías violadoras del Código de Comercialización
de Sucedáneos de la Leche Materna). No es necesario darle a los bebés cereales
de infante ya que alimentan igual que los cereales de adulto y son más costosos.
Se
puede comenzar a ofrecer frutas frescas blandas como el guineo maduro, la papaya
fresca, majada con cuchara y luego en pedazos. La china, cuando esta en época,
se puede comenzar luego de los ocho meses. La calabaza es fuente importante de
vitamina A, la cual se debe ofrecer diariamente. El huevo se recomienda luego
del año. El pescado y los mariscos luego de los dos años. Los productos lácteos
se pueden introducir luego del año.
Hay
alimentos que presentan riesgo de atragantamiento en los bebés y no se
recomienda que se ofrezcan antes de los tres años, estos son: nueces, uvas
enteras, palomitas de maíz, pedazos de “hot dogs”, mantequilla de maní y los
pedazos grandes de zanahorias.
Si
los padres utilizan las comidas comerciales para bebé, se recomienda que usen
inicialmente los alimentos majados de un solo ingrediente. Ejemplos; vegetales
solos (batata mameya, calabaza, zanahorias), carnes solas (pollo, res), frutas
(manzana, pera, melocotones). Las comidas comerciales de bebé tienen menos valor
nutritivo, contienen condimentos tales como: cebollas, ajos, salsas de tomate y
colorantes y tienen fécula de maíz para espesarlos. Luego de que el bebé tolere
una consistencia más dura de alimentos, puede comenzar a ofrecer arroz blanco,
pedazos de carne y granos de habichuelas sin caldo. Esta forma de alimentar no
representa costos adicionales a la familia y trasmite nuestros patrones de
alimentación.
Después del año los niños pequeños están en una etapa de transición. Están más
activos, sus movimientos son más afinados, comienzan a verbalizar sus
preferencias y disgustos, el crecimiento es más lento, se reduce el apetito, y
madura su sistema motor. Comienzan además, a desarrollar el sentido de identidad
e independencia, comen con la familia, quieren alimentarse solos, prefieren
explorar su ambiente y la necesidad calórica es de sólo 100kcal/kg/día. A
continuación se ofrecen unas guías para los niños pequeños de uno a tres años de
edad (trotones):
- No ofrezca leche baja en grasa, hasta los dos años
- Incluya al niño en la preparación de las comidas
- Sirva la comida tibia
- Sirva porciones pequeñas
- Permita que el niño se alimente solo
- Deje que use la cuchara para alimentarse
- Siente el niño a comer, no corra por toda la casa
- Coloque los alimentos al nivel del niño (cerca del estómago)
- Permita que coma con la familia
- No use los postres y dulces como recompensa o soborno
- Un alimento nuevo debe ser ofrecido 8 veces para su aceptación
- Ofrezca un alimento preferido con uno nuevo
- Permita suficiente tiempo para la comida ( 1/2 a 1 hora)
- Supervise al niño mientras come (riesgo de atragantamiento)
- Cuando el niño tenga sed ofrezca agua, no bebidas con azúcar
- Fomente la actividad física y limite las horas frente al TV
- Deje que el niño determine la cantidad de comida que quiere comer
- Ofrezca meriendas pequeñas (galletas, pan, frutas, vegetales, jugos,
leche [en vaso], queso, mantecado)
- A veces: galletas dulces, bizcochos.
Los
niños pequeños necesitan estructuras, por lo tanto, es importante que
establezcamos horarios de comida, que sean consistentes y que hagamos de las
comidas un momento placentero para ellos.
Referencias:
1. American
Academy of Pediatrics.
The Use and
Misuse of Fruit Juice in Pediatrics
(RE 0047) Retrieved April 2, 2002, from http:/www.app.org/policy/re0047.html
2. Mohrbacher,
N & Stock, J. (2003).
The
breastfeeding answer book.
Schaumburg, Illinois: La Leche League International.
3. Pan
American Health Organization, & World Health Organization. (2003).
Guiding Principles for Complementary Feeding of the Breastfed Child.
Division of Health Promotion and Protection – Food and Nutrition Program.
Washington, DC.
Por: Grisel Maldonado, MPH, RD, IBCLC & Ana M. Parrilla, MD, MPH, FABM
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