La crianza de apego o responsiva es una filosofía basada en la práctica de
métodos de apego o responsivos en la crianza de los niños, los cuales crean
fuertes lazos emocionales, o vínculos seguros, entre el bebé y los padres.
Este estilo de crianza promueve la sensibilidad a las necesidades
emocionales del bebé o del niño. El niño desarrolla confianza en los padres,
y en el que sus necesidades emocionales serán satisfechas. Como resultado,
este apego y vínculo fuerte, permite que el niño desarrolle relaciones
seguras, sensibles, no violentas y duraderas.
La crianza de apego no es un nuevo estilo de criar a los niños, sino una
manera muy antigua de criar a los niños que está basada en las formas en que
las culturas tradicionales atienden las necesidades de éstos, dejándose
llevar primeramente, por sus instintos. Esta crianza de apego propicia el
desarrollo del cerebro del infante convirtiéndolos en niños más listos,
propicia además el que los infantes y los niños sean más saludables, crezcan
mejor, y se comporten mejor. Promueve, además, la empatía y la intimidad y
logra que los niños y sus padres se relacionen mejor.
Hace unos 20 años atrás el Dr. William Sears, pediatra y escritor
norteamericano, bautizó la crianza responsiva como crianza de apego. La
crianza de apego, según la organización "Attachment Parenting International"
(API, por sus siglas en inglés), tiene 8 componentes básicos, que
describiremos en los siguientes párrafos.
Prepararse para el parto – La conexión temprana con el bebé
comienza con la preparación prenatal y una participación activa y alerta en
el parto. Se deben tomar decisiones bien informadas sobre la clase de parto
que se quiere tener para ayudar a crear una experiencia positiva para la
madre y el bebé. Es importante asistir a unas buenas clases de educación
prenatal que brinden a la madre y al padre los conocimientos necesarios para
entender las opciones que tengan y los ayuden a apoderarse para la toma de
decisiones informadas. Las horas y los días después del parto son periodos
muy sensibles en donde las madres primordialmente, están únicamente, al
cuidado de sus recién nacidos, y los recién nacidos demuestran su poder
especial a las personas que los cuidan atentamente.
Responder sensiblemente al bebé – La comprensión de las
necesidades emocionales del bebé, y el responder con prontitud a estas
necesidades, constituyen la piedra angular de la crianza de apego. Se debe
recordar que el llanto del bebé es la forma que éste tiene de decirle a sus
padres que está angustiado. Construir un apego o conexión fuerte con el bebé
es mucho más que sólo estar pendiente de sus necesidades físicas, también
envuelve pasar un tiempo agradable interactuando con el bebé o el niño
diariamente. Los padres no deben sentir miedo de enamorarse de su bebé. Las
razones más comunes por las cuales los niños lloran incluyen: hambre,
cansancio, malestar, aburrimiento y soledad.
Amamantar – Como decimos frecuentemente, "la lactancia materna es
mucho más que la mejor nutrición para el infante; la crianza de apego
comienza con el amamantamiento". El amamantamiento permite una cercanía
única entre la mamá y el bebé. Aunque los expertos aseguran que se puede
lograr una crianza de apego alimentando a un niño con botella, recomiendan
que para lograrlo se debe: sostener al niño en brazos cuando se alimenta,
hacer contacto directo a los ojos, cambiar de un lado a otro de posición y
hablar amorosamente, al bebé mientras se le da la botella. Todos estos
elementos están presentes naturalmente, en la crianza al pecho, además de
los beneficios inmunológicos, a la salud, psicológicos y sociales, los
cuales no se pueden lograr con la alimentación artificial.
"Llevar puesto" al bebé o vestirse con el bebé – El "llevar
puesto" al bebé, sosteniéndolo en los brazos o usando cargadores suaves,
satisface sus necesidad de tener contacto físico, de sentirse seguro, de
recibir estimulación y de estar en movimiento. Todo esto promueve el
desarrollo óptimo del cerebro. Además, de promover el vínculo estrecho con
los padres, el bebé llora menos y regula mejor su temperatura y su ritmo
cardiaco.
Compartir el sueño – Es importante ser sensibles a las
necesidades nocturnas del bebé. El bebé debe estar siempre muy cerca de la
madre. Para compartir la cama con el bebé o hacer colecho sin peligro, como
hemos mencionado anteriormente, se debe usar un colchón firme sin ropa de
cama que pueda sofocar al bebé. Los padres no deberían usar drogas, ni
alcohol, ni fumar cerca del bebé. El colecho permite un mejor sueño para
todos, el desarrollo de un vínculo de los padres y el bebé, un menor riesgo
de síndrome de muerte súbita, y facilita el amamantamiento.
Evitar las separaciones prolongadas o frecuentes – Los bebés
necesitan intensamente, de la presencia física de uno de los padres, que
responda a sus señales con prontitud y sensibilidad. Las separaciones
prolongadas o frecuentes pueden interferir con el desarrollo de un apego
seguro con el padre o la madre y tener efectos en el desarrollo psicológico
y emocional a largo plazo. Las separaciones prolongadas pueden causar que el
bebé pase por las etapas de luto y puede afectar el apego con los padres. Si
las separaciones son inevitables, es importantísimo que el niño tenga
alguien que esté disponible la mayoría del tiempo y que responda con
paciencia y ternura. Se debe evitar estar cambiando constantemente, de
cuidador ya que la consistencia en el cuidado es crítica. Cuando los padres
se reúnen con el niño se deben sumergir en amor, atención y afecto hacia él.
Esto ayuda a que el niño se sienta reconectado y fortalecerá la relación.
Usar una disciplina positiva – Es importante fijar límites para
los niños a medida que van creciendo. Los métodos positivos y no violentos
de disciplina, junto con una guía o dirección amorosa, promueven el
desarrollo del autocontrol y sensibilidad hacia los demás.
Mantener el equilibrio en la vida familiar – El equilibrio es la
clave para evitar que los padres se agoten, y esto se puede lograr
cuidándose a uno mismo a través del ejercicio, ratos de silencio y
tranquilidad, y una dieta saludable. Las necesidades de un bebé son intensas
e inmediatas, pero se puede lograr un equilibrio en la satisfacción de las
necesidades del bebé, como también de los otros miembros de la familia. Sea
un padre o madre solteros, casados con varios niños o con uno sólo, es
importante recordar que encontrar un balance es la clave para una vida
familiar saludable. Es importante que los padres no se aíslen y busquen
apoyo de los sistemas de apoyo dentro de su familia y las comunidades. Esto
se puede lograr creando una familia extendida tales como amigos que piensen
similar a ellos, y asistir a grupos de apoyo en donde padres con más
experiencia sirvan de mentores de los nuevos padres. Hay que ser creativo
para encontrar la manera de pasar algún tiempo con la pareja sin comprometer
las necesidades del bebe. Una velada romántica en la sala de la casa con
velas (y una botellita de vino…) es divertido y ayuda a que las parejas se
reconecten. Se debe tener una amiga, un familiar o una ayuda para la mamá (una
adolescente de confianza) que el bebé conozca y que venga a entretener al
bebé mientras los padres pasan algún momento tranquilos juntos en otro lugar
de la casa. Si van a salir se pueden llevar con ellos a esa persona para que
le ayude con el bebé. El bebé se sentirá confortable porque sus padres están
cerca. Es importante que los padres se den cuenta que en los primeros años
de su bebé, las necesidades de éste son intensas pero que esto pasa
rápidamente. Cuando es difícil que los padres encuentren el apoyo que
necesitan, el consejo de un profesional conocedor de la crianza de apego,
puede ser beneficioso para ayudar a las familias a recobrar el balance y
para enlazarlos a otros servicios y recursos en la comunidad.
Es importante mencionar que la crianza de apego no es una indulgente, ni
permisiva, no está centrada exclusivamente, en el niño, no es rígida ni dura,
no crea niños dependientes, no malcría, no martiriza la maternidad y no es
exclusiva para las madres. La crianza de apego se trata de responder
apropiadamente, al bebé, malcriarlo (criarlo mal) es el resultado de
responder inapropiadamente, a éste. También trata de lograr conectarse con
el bebé, no de cumplir con todos sus componentes.
Los padres tienen que tener mucho cuidado con los "entrenadores de bebés",
los que dan muchos consejos bien intencionados tales como "déjalo llorar", "tienes
que establecerle un horario" y "no lo cojas mucho porque lo vas a engreír".
Este estilo restringido de cuidar al bebé está basado en presunciones
equivocadas de que los bebés lloran para manipular, no para comunicarse, y
que el llanto de un bebé es un hábito inconveniente que debemos romper para
ayudar al bebé a que se ajuste convenientemente, al ambiente del adulto. El
adiestrar a un bebé, especialmente, si se lleva a un extremo, puede ser una
situación que nos lleve a la pérdida del bebé en la confianza del valor de
sus señales y a la pérdida de los padres en la confianza de su habilidad
para leer y responder a las señales del bebé. Muchos de los padres dudan de
sus instintos y capacidad para criar a su bebé y confían demasiado en los
consejos de los profesionales de la salud y la conducta. La verdad es que la
mayoría de los profesionales que trabajan en la puericultura (crianza y
cuidado de los niños durante los primeros años de la infancia) y en las
ciencias de la conducta, carecen del adiestramiento básico sobre la
importancia de la crianza de apego, desconocen la evidencia científica que
la apoya y basan sus recomendaciones en su propia ignorancia, en su
experiencia, y en sus prejuicios.
Frecuentemente, los padres se dejan llevar por las guías ofrecidas por
estos "entrenadores profesionales de bebés" porque piensan que es lo
correcto y que funciona. Realmente, lo que sucede es que el adiestramiento
del bebé está centrado en satisfacer las necesidades de los padres, no las
del bebé. Además, estos métodos se venden prometiendo y asegurando un bebé "bueno
y fácil", que se ajusta a las falsas expectativas de la mayoría de los
padres. Estos "entrenadores expertos" utilizan las revistas y los periódicos
que los padres leen frecuentemente, y que muchas veces están cargadas de
información viciada, prejuiciada e incorrecta, como lo son la revista "Ser
padres" y su versión en inglés "Parents". Debemos educar a los padres para
que se cuestionen TODO lo que leen de revistas y periódicos y que busquen
otras opiniones antes de tomar alguna decisión sobre la crianza de sus hijos.
Referencias:
1. Granju KA, Kennedy B. The attachment parenting: Instinctive care for
your baby and young child. New York: Anchor Books. 1999.
2. Sears W, Sears M. The attachment parenting book: A commonsense guide
to understanding and nurturing your baby. New York: Little, Brown and
Company. 2001 .
3. Small MF. Kids: how biology and culture shape the way we raise young
children. New York: Anchor Books. 2001.
4. Small MF. Our babies, ourselves: how biology and culture shape the way
we parent. New York: Anchor Books. 1998.