La verdadera baja producción de leche puede ser el
resultado de un número de factores y causas que frecuentemente se solapan o son
una combinación de unos y otros. La percepción de baja producción de leche es
una interpretación frecuente de la mamá cuando su bebé está intranquilo después
de mamar o pide de mamar frecuentemente y/o experimenta una ganancia de peso
lenta. A estos bebés por lo general las madres, después de darle el pecho, les
dan una botella de fórmula para "satisfacerlos". Esto comienza un círculo
vicioso que termina causando una insuficiencia de leche real a menos que se
interrumpa. El porcentaje de madres que reporta la literatura con insuficiencia
de leche es variado y en muchos casos no se diferencia entre la baja producción
de leche real y la percibida. Pero lo cierto es que probablemente, solo el 1-2%
de las mujeres realmente no puedan lactar y que casi todas las mujeres tienen la
capacidad de producir suficiente leche para alimentar a sus bebés.
La producción de leche a los cinco días después del
parto puede variar desde 7 oz. a 32 oz. de leche en 24 horas. Las siguientes 3 a
5 semanas, la producción de leche se ajusta o calibra según las necesidades del
bebé, aumentando en la mayoría de los casos y en otros disminuyendo. Cuando
interferimos con el ajuste de los pechos podemos llevar a una baja producción de
leche. Algunas de estas interferencias pueden incluir: ofrecer al bebé
suplementos con agua o fórmula que causan que el pecho produzca menos leche o se
ajuste a un nivel más bajo, un bebé que no remueve la leche del pecho
eficientemente, una plétora o hinchazón de los pechos que no se alivia, una
madre de un bebé prematuro que no se extrae leche a su pico máximo de producción
sino solo hasta los niveles limitados y transitorios de su pequeño bebé en ese
momento; limitar la cantidad de veces que se le da el pecho al bebé (tetadas
limitadas) y tetadas cortas.
Existe un sinnúmero de madres y bebés que están a
riesgo de desarrollar una baja producción de leche. Es importante reconocer
estos casos para poder evitarlos o para buscar ayuda temprano de tal manera que
resolvamos la situación lo más pronto posible. Entre estos se encuentra las
siguientes:
- Una madre que está poco informada acerca del
amamantamiento.
- Una madre que toma la decisión de dar el
pecho tarde en el embarazo.
- Una madre que tiene la intención de amamantar
por un periodo corto o limitado de tiempo.
- Una madre que tiene poca confianza acerca de
su habilidad para lactar (la madre que dice que va a tratar de lactar).
- Ser sensible a la falta de privacidad.
- Recibir poco estímulo de parte del esposo o
de la suegra.
- Tener un estatus económico de mayor pobreza y
más problemas, acompañado de enfermedad.
- Infantes quisquillosos o irritables. Los
infantes de las madres que tienen insuficiencia de leche tienden a pesar
menos en el nacimiento, ser más quisquillosos y mamar pobremente. Un
infante que esté crónicamente irritado y quisquilloso puede afectar
negativamente la confianza de una madre en su habilidad para lactar. A
estos bebés los complementan más frecuentemente con fórmulas después de
mamar debido a la percepción de que su inquietud o molestia es porque no
está tomando suficiente leche. Complementar o suplementar con fórmula,
en algunos casos, puede ser el marcador inicial en vez de causar la
insuficiencia de leche.
- Un infante que mama pobremente secundario a
medicamentos durante el parto, daño en el parto por el uso de fórceps o
extracción con ventosa.
- Una madre que usa medicamentos por una
enfermedad crónica.
Si se desea mantener la producción de leche se debe
remover la leche consistentemente y efectivamente. La leche que no se remueve
ejerce un efecto inhibidor en la producción de leche, ya sea a través de medios
químicos (la retroalimentación inhibidora de la lactación) o físicos (la atrofia
de las células secretoras por la presión). La baja producción de leche se
presenta a menudo como: (1) un infante que presenta ganancia de peso lenta o
estática, o pérdida de peso; (2) una mamá que describe a su bebé como
intranquilo, que se pone quisquilloso después de darle el pecho, y que está
constantemente pegado y pelea cuando se le retira del pecho; (3) percepción de
la mamá de que su producción de leche está baja debido a que tiene los pechos
más suaves, no tienen sensación de llenado o no le gotean; y (4) la mamá que
simplemente duda de su habilidad para producir suficiente leche. Algunos de
estas situaciones pueden ser causas reales de una producción de leche, otras no
necesariamente.
La mejor señal de que probablemente la madre tenga una
baja producción de leche es una ganancia pobre de peso de parte del bebé. En
este caso es necesaria una evaluación clínica del bebé y la madre para
determinar si existe alguna condición biológica para esta pobre ganancia de
peso. Algunas veces el bebé no succiona bien al pecho, por lo que gana poco peso
y esa pobre succión es lo que lleva a la madre a bajar su producción de leche.
Si el bebé esta intranquilo, quisquilloso, se pasa pegado al pecho todo el
tiempo, la madre tiene pechos suaves que no gotean o la madre duda de su
habilidad de producir leche pero el bebé está ganando peso adecuadamente y
creciendo bien entonces NO EXISTE una baja producción de leche.
Se describen unos problemas de producción de leche de
origen tardío que pueden ocurrir en cualquier momento durante el curso de la
lactancia. Algunos de esto se deben a:
- Uso de pastillas anticonceptivas con
estrógeno. Si ésta es la razón, hay que descontinuarla.
- Embarazo
- La madre está tratando de alargar el
tiempo entre tomas, o "adiestrar" al bebé para que duerma toda la noche.
Si éste es el caso, es mejor alimentar al bebé siempre que tenga hambre
o cuando se chupe el puñito.
- Uso de biberones más allá que
ocasionalmente. Aún cuando la producción de leche está bien
establecida, el uso frecuente del biberón provoca que el bebé tenga un
pobre enlace al pecho en un momento en que éste espera un flujo rápido
de leche. Debido al flujo lento, el bebé puede alejarse del pecho,
disminuyendo aún más el tiempo de estímulo al pecho, y reduciéndose así
aún más la producción de leche.
- Un "shock" emocional.
Esto, en ocasiones, puede reducir la producción de
leche.
- Una enfermedad. Sobre todo si es
febril, puede reducir la producción de leche. También puede ocurrir con
mastitis. Usualmente, sin embargo, esto no ocurre.
- Exceso de trabajo. No hay que ser una
supermujer. Recomendar que se deje a un lado el trabajo del hogar.
Dormir cuando el bebé duerma. Dejar que el bebé amamante mientras la
madre duerme.
Puede ocurrir una combinación de varias de las
anteriores. En ocasiones se reduce la producción de leche, en especial alrededor
de los 3 meses, sin una razón aparente.
Hay una razón adicional que requiere algo de
explicación. Durante las primeras semanas, los bebés tienden a dormirse en el
pecho cuando el flujo de leche es lento (lo cual ocurre más rápidamente si el
bebé no está bien enlazado). El bebé chupará, y dormirá, y chupará, sin obtener
grandes cantidades de leche, pero la madre tendrá un reflejo de bajada de la
leche de vez en cuando y su bebé tomará más leche. Cuando la producción de leche
es abundante, el bebé usualmente aumentará muy bien de peso, y puede mantenerse
largos periodos de tiempo en el pecho a pesar de la producción abundante. Para
cuando los bebés tienen de 6 a 8 semanas, sin embargo, y a veces antes, (otros
siempre se duermen cuando se reduce el flujo de leche), muchos bebés se separan
del pecho cuando el flujo se reduce, a veces pocos minutos después de comenzar
la tetada. La madre tiende en esos casos a ofrecer el pecho contrario, pero el
bebé repetirá lo mismo. Puede tener hambre todavía, pero puede rechazar el pecho
y chuparse el puño. No se beneficiará de esas bajadas de leche que hubiese
recibido si se hubiese quedado en el pecho. Así que termina tomando menos, y la
producción se reduce porque el bebé toma menos, y entonces el bebé recibe un
flujo más lento al comienzo de la tetada (porque hay menos leche), y ya puede
usted imaginar lo que puede ocurrir. No siempre ocurre de esta manera, y muchos
bebés pueden aumentar de peso aunque estén solamente un corto periodo en el
pecho, pero el bebé puede retirarse y chuparse el puño porque quiere chupar más.
Manejo de la insuficiencia de leche
Las intervenciones de manejo dependen de la causa del
problema. A todas las madres hay que verificarles colocación y enlace del bebé
en el pecho. Se les debe enseñar qué constituye un buen enlace y como saber que
el bebé está tragando. Cuando el infante no se oye tragando se puede usar la
compresión de pecho (ordeñarse el pecho con el bebé pegado a él). Se debe
permitir que el bebé termine el primer pecho antes de ofrecerle el segundo pero
si el bebé no traga aún con la compresión de pecho debe ofrecérsele el otro
pecho. En las tardes y las noches, cuando el bebé quiere mamar con más
frecuencia, se debe orientar a la madre para que dé el pecho acostada de tal
manera que pueda descansar a la misma vez. Otras recomendaciones e
intervenciones pudieran ser las siguientes:
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